100 PREGUNTAS ESENCIALES EN GEOTECNIA
Cuando alguien ajeno al sector escucha la palabra geotecnia, suele imaginar un informe con gráficos, sondeos y valores de resistencia. Y es cierto: los estudios geotécnicos son una parte esencial de la disciplina. Pero reducir la geotecnia a ese documento es como pensar que la medicina se limita a los análisis clínicos. El estudio del terreno es solo el inicio de un proceso mucho más amplio, que implica interpretar, diseñar, ejecutar y controlar cómo interactúan las obras humanas con el terreno.
Nota: “geotécnico” lo usaré como sinónimo de profesional que se dedica a la geotecnia, sin especificar su titulación. A saber: geólogos, ingenieros geólogos, ingenieros de caminos, ingenieros de minas…
La geotecnia se puede ejercer en despachos ( aunque nunca se debería ejercer solo en despachos, salid más al campo, a la obra...). Muchos geotécnicos trabajan en consultorías e ingenierías de proyecto, donde el reto es transformar los datos de campo en decisiones constructivas. Aquí, el geotécnico analiza modelos de comportamiento del terreno, evalúa la estabilidad de taludes o el asiento de cimentaciones, y asesora a los proyectistas estructurales sobre la rigidez del terreno o los empujes. Una gran obra civil o de edificación requiere meses de análisis geotécnico, modelización geotécnica y numérica y control de parámetros para definir las cimentaciones y prever el comportamiento de los suelos. En este ámbito, el geotécnico debe tener claro una hipótesis de partida: la realidad nunca es uniforme.
Otros geotécnicos desarrollan su carrera en empresas de cimentaciones profundas y mejora del terreno, donde la teoría se convierte en maquinaria, hormigón, acero y algo de barro. En estas empresas se diseñan y ejecutan estructuras de contención, cimentaciones por pilotes o micropilotes, se definen presiones de inyección o se decide qué tipo de útil o herramienta de perforación es la ideal en función del terreno encontrado. La experiencia es decisiva: los informes geotécnicos nos sirven de guía, pero es el terreno perforado o excavado el que manda.
Un campo de trabajo especialmente apasionante es el de las obras subterráneas y los túneles, donde el geotécnico actúa como mediador entre la roca/suelo y el método constructivo. Desde el estudio geológico hasta el control de convergencias durante la excavación, su papel es decisivo. Los equipos geotécnicos participan en la selección del proceso de ejecución, de la maquinaria, en la determinación de las categorías de sostenimiento y en la instrumentación que permitía ajustar los refuerzos según el comportamiento del macizo. En este tipo de obras, la observación y la experiencia son tan importantes como las fórmulas, y la geotecnia se convierte en una ciencia viva, que se adapta a lo que el terreno “dice” en cada metro excavado.
También hay geotécnicos que trabajan en infraestructuras lineales y en grandes obras de tierra, donde el terreno se modela a escala territorial y deja de ser un punto para convertirse en un continuo. En la construcción de carreteras o ferrocarriles, su labor no se limita a resolver problemas puntuales, sino a garantizar el comportamiento global de kilómetros de explanaciones, taludes y terraplenes. Los equipos geotécnicos evalúan la estabilidad de las laderas naturales y de los desmontes, diseñan sistemas de drenaje superficial y profundo, controlan la calidad y la compactación de los rellenos y anticipan fenómenos como subsidencias, erosiones o movimientos lentos del terreno. En muchos casos, su trabajo continúa durante la explotación de la infraestructura, mediante auscultación y seguimiento, adaptando soluciones frente a la evolución natural del terreno y a los efectos acumulados del clima y del tráfico.
En zonas costeras o portuarias, la geotecnia marítima constituye otro ámbito de especialización. Los geotécnicos que trabajan en este sector analizan los sedimentos del fondo marino, planifican campañas de sondeos submarinos y diseñan cimentaciones para plataformas o parques eólicos offshore. El desarrollo del puerto de Rotterdam o el parque eólico marino de Hornsea, en el Reino Unido, son ejemplos de obras donde los conocimientos de mecánica de suelos marinos, dinámica de oleaje y consolidación a largo plazo fueron determinantes. La geotecnia en el mar añade una dimensión extra: la del movimiento continuo y la corrosión, factores que desafían los métodos tradicionales de diseño.
Un ámbito especialmente exigente es el de la geotecnia minera, donde el terreno no solo se estudia o se sostiene, sino que se excava y se modifica de forma permanente. En explotaciones a cielo abierto, los geotécnicos analizan la estabilidad de taludes de gran altura, diseñan bermas, controlan la influencia del agua y gestionan riesgos asociados a deslizamientos o roturas progresivas que pueden afectar a toda la explotación. En minería subterránea, su papel es aún más directo: evalúan el comportamiento del macizo rocoso, definen sistemas de sostenimiento con bulones, cerchas y supervisan la evolución de tensiones y deformaciones a medida que avanza la excavación. La geotecnia minera se apoya de forma intensa en la instrumentación, la auscultación continua y los criterios observacionales, porque el terreno responde de manera dinámica y a menudo imprevisible. En grandes minas como Chuquicamata, El Teniente o Río Tinto, la seguridad de trabajadores e instalaciones depende de la capacidad del geotécnico para interpretar señales tempranas del macizo y anticipar fallos, convirtiendo la geotecnia en una disciplina de vigilancia permanente más que en un ejercicio puntual de cálculo.
Un perfil menos visible, pero igualmente esencial, es el de los profesionales que trabajan en la administración pública. En ministerios o entidades públicas como el CEDEX, los geotécnicos supervisan estudios, revisan proyectos, definen criterios de seguridad, redactan normativa o gestionan el riesgo geológico. La geotecnia, en este contexto, se convierte en una herramienta de servicio público: su objetivo no es construir más, sino construir mejor y con seguridad.
Otros geotécnicos orientan su carrera hacia la geotecnia ambiental, un campo en rápida expansión. Su trabajo se centra en la rehabilitación de suelos contaminados, el sellado de vertederos, la contención de lixiviados o el diseño de barreras impermeables. Aquí la geotecnia se une a la química y a la hidrogeología para proteger el medio ambiente. Las obras de impermeabilización del vertedero de Abocador del Garraf, cerca de Barcelona, son ejemplos de cómo la ingeniería del terreno también puede reparar los daños del pasado.
Un ámbito cada vez más relevante es el de la geotecnia forense, dedicada a investigar las causas de fallos o patologías en obras existentes. Se analizan colapsos, hundimientos o movimientos anómalos, reconstruyendo lo sucedido a partir de evidencias. Su labor se parece más a la de un detective que a la de un ingeniero, y requiere experiencia, criterio y conocimiento profundo de las incertidumbres del terreno.
Por último, la geotecnia también ofrece caminos en la investigación, la docencia y el desarrollo tecnológico. Universidades, centros de investigación y empresas con i+D trabajan hoy en nuevos sensores de auscultación, gemelos digitales del terreno, inteligencia artificial aplicada a la predicción de asientos o licuefacción. Los laboratorios de la Universidad de Delft, el Imperial College o el CEDEX español son referentes en el desarrollo de nuevas técnicas de modelización y control del comportamiento del terreno, que poco a poco están transformando la práctica profesional.
Trabajar en geotecnia no es solo redactar informes ni calcular empujes o carga admisible: es participar en el ciclo completo de vida de una obra, desde la investigación previa hasta su mantenimiento. En un mundo donde el subsuelo se ha convertido en el último espacio disponible para crecer (túneles urbanos, metros, aparcamientos, conducciones) el papel del geotécnico es más necesario que nunca.
Imagen de portada: Foto de C M en Unsplash
📚 Referencias
- Oteo, C. (2015). Quince lecciones y un epílogo sobre geotecnia de obras subterráneas. ATC, Madrid.
- Suárez, J. (2011). Deslizamientos: técnicas de remediación. Ed. Erosión.
- Thompson, D., & Beasley, D. (2012). Handbook for Marine Geotechnical Engineering. NAVFAC.
- GEO (2023). Deep Excavation Design and Construction. Hong Kong SAR Government.
- Fell, R., MacGregor, P., & Stapledon, D. (2005). Geotechnical Engineering of Dams. Taylor & Francis.
- Day, R. (2011). Forensic Geotechnical and Foundation Engineering. McGraw-Hill.
- Brown, R.W. (2004). Practical Foundation Engineering Handbook. McGraw-Hill.

