100 PREGUNTAS ESENCIALES EN GEOTECNIA
La geotecnia nació precisamente en el límite entre dos mundos: el de la geología, que interpreta la historia y la estructura de la Tierra, y el de la ingeniería civil, que transforma esa Tierra en soporte de las obras humanas. Por eso, la respuesta más sincera sería que la geotecnia no es más geología ni más ingeniería, sino la disciplina que obliga a ambas a entenderse.
El geólogo observa la Tierra como un sistema natural. Su mirada es amplia, histórica: busca los procesos que formaron el terreno como sedimentación, erosión, plegamiento, meteorización, y los interpreta en términos de tiempo y ambiente. Cada estrato, cada fractura, cuenta una parte de esa historia. El ingeniero, en cambio, necesita traducir ese relato a magnitudes físicas: peso, resistencia, deformación, presión de poros, empuje lateral. Donde el geólogo ve una arcilla terciaria, el ingeniero ve un suelo compresible con un coeficiente de consolidación; donde el geólogo describe un macizo calizo kárstico, el ingeniero evalúa la estabilidad o la posibilidad de filtraciones. La geotecnia es el puente que une esas dos visiones.
Como dice López Marinas en su libro “Geología aplicada a la ingeniería civil”:¿Puede entenderse la geotecnia al margen de la geología? ¿Puede hablarse de geología aplicada olvidándose de los materiales sueltos, que los geotécnicos denominan suelos?”
A comienzos del siglo XX, los ingenieros civiles utilizaban los términos “tierra” o “sustrato” con un enfoque puramente empírico: los cimientos se diseñaban por experiencia. Los geólogos, por su parte, describían formaciones sin traducirlas a parámetros de cálculo. Karl Terzaghi fue quien logró tender el puente, aplicando las leyes de la mecánica a los suelos. En 1925 publicó Erdbaumechanik auf bodenphysikalischer Grundlage, (algo así como la “mecánica de la construcción en tierra desde la física del suelo”) el libro que dio origen a la mecánica del suelo, y con ella, a la geotecnia moderna. Terzaghi comprendió que el terreno no podía entenderse solo desde la física, porque cada suelo era un producto geológico irrepetible; y tampoco solo desde la geología, porque el diseño requería números, no solo descripciones.
Desde entonces, la geotecnia se ha desarrollado en un espacio compartido. El geotécnico necesita conocer la litología, la estratigrafía, la hidrogeología y la tectónica para comprender cómo se comportará el terreno bajo las cargas o las excavaciones. Pero también debe dominar la mecánica, la hidráulica, la resistencia de materiales y la instrumentación. No hay cálculo geotécnico sin interpretación geológica previa, ni modelo numérico que funcione si se desconoce el origen y la estructura del terreno que se está modelando.
En el día a día, esta dualidad se manifiesta en el trabajo conjunto entre geólogos e ingenieros. En la fase de reconocimiento se analizan los materiales, las discontinuidades y los procesos que los han modificado, para posteriormente evaluar cómo esos factores afectan a la estabilidad o a la capacidad portante. En obras subterráneas, por ejemplo, la geología determina el tipo de macizo (estratificado, masivo, fallado) y la ingeniería decide el sostenimiento adecuado. En las cimentaciones, la interpretación de una falla o un paleocanal puede cambiar completamente el diseño. En la práctica, la frontera entre ambos perfiles se difumina: muchos geólogos se convierten en excelentes geotécnicos, y muchos ingenieros desarrollan una profunda cultura geológica.
Esa cooperación no es solo técnica, sino también cultural. La geología aporta la visión de largo plazo: entender el terreno como un sistema que evoluciona. La ingeniería aporta la visión operativa: transformar ese conocimiento en soluciones constructivas seguras. La geotecnia exige pensar como ambos: observar con paciencia y calcular con precisión. Por eso algunos autores la definen como “la ingeniería de la incertidumbre”, porque su materia prima, el terreno natural, nunca es completamente conocida.
En el fondo, la geotecnia tiene tanto de geología como de ingeniería porque trabaja con dos verdades simultáneas: que el terreno tiene memoria y que las obras necesitan seguridad. El geotécnico habita en ese espacio intermedio donde una muestra de arcilla contiene tanto historia geológica como ecuaciones ingenieriles.
Quizá por eso, la geotecnia nos recuerda que antes de construir, debemos escuchar a la geología.
📚 Referencias
- Terzaghi, K. (1925). Erdbaumechanik auf bodenphysikalischer Grundlage. Deuticke, Viena.
- Terzaghi, K. (1943). Theoretical Soil Mechanics. John Wiley & Sons.
- Skempton, A.W. (1960). “The bearing capacity of clays.” Building Research Congress, Londres.
- Atkinson, J. (2007). The Mechanics of Soils and Foundations. Taylor & Francis.
- Dearman, W.R. (1991). Engineering Geological Mapping. Butterworth-Heinemann.
- Fell, R., MacGregor, P., & Stapledon, D. (2005). Geotechnical Engineering of Dams. Taylor & Francis.
- GEO (2023). Deep Excavation Design and Construction. Geotechnical Engineering Office, Hong Kong SAR.
- Oteo, C. (2015). Quince lecciones y un epílogo sobre geotecnia de obras subterráneas. ATC, Madrid.

