EL COLAPSO DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE COLONIA

El 3 de marzo de 2009, en pleno centro de Colonia (Alemania), el Archivo Histórico Municipal desapareció en cuestión de segundos. El edificio se inclinó hacia una gran excavación del metro, perdió el apoyo del terreno y terminó derrumbándose. Murieron dos personas. Y bajo los escombros quedó enterrada una parte enorme de la memoria de la ciudad: documentos acumulados durante más de 1.200 años.

Colonia llevaba años construyendo una nueva línea norte-sur de metro bajo un subsuelo complicado. La ciudad está asentada sobre depósitos fluviales del Rin: arenas y gravas relativamente permeables, con nivel de agua subterránea muy sensible a las variaciones del río. Bajo esos materiales aparece una capa de lignito y, más abajo, unas arenas terciarias muy uniformes y especialmente delicadas frente a los flujos hidráulicos.

El proyecto de ejecución del metro utilizaba un método bien conocido: muros pantalla de hormigón profundamente empotrados y un sistema de bombeo para aliviar las presiones hidráulicas bajo la excavación.

En Christian Moormann, Collapse of the historical archive of the city of Cologne due to underground construction, SAGC 2025

El problema apareció durante la ejecución. En uno de los paneles del muro pantalla, el llamado “panel 11”, los operarios encontraron dificultades inesperadas a unos 23 m de profundidad. La cuchara de excavación chocaba contra un obstáculo duro. Hubo daños en las cucharas, se intentó romper el obstáculo, pero finalmente, los responsables de obra cambiaron el ancho de la herramienta para continuar excavando. Estas incidencias quedaron registradas en los partes de trabajo.

Lo que los operarios habían encontrado era un gran bloque de traquita, una roca volcánica , de aproximadamente un metro atrapada en el terreno. Durante la excavación, el bloque quedó encajado justo en la junta entre dos paneles consecutivos del muro pantalla. El hormigón del panel anterior se infiltró parcialmente en una zona que después ya no pudo excavarse correctamente. El resultado fue un defecto oculto dentro del muro pantalla, apenas un hueco de unos 60 cm de anchura. Pero este pequeño defecto tuvo enormes consecuencias cuando intervino el agua.

Durante meses, el sistema resistió. La excavación continuó descendiendo. Se bombeaba agua constantemente para mantener estable el fondo de la obra. Sin embargo, los caudales extraídos empezaron a ser mayores de lo esperado con filtraciones localizadas.

Cuando la excavación alcanzaba prácticamente su profundidad final, el terreno comenzó a erosionarse a través del defecto oculto del muro pantalla. Miles de metros cúbicos de arenas y gravas se filtraron hacia el interior de la excavación arrastrados por el agua subterránea. Y desde la superficie no se veía nada, pero bajo el Archivo Histórico el terreno estaba desapareciendo.

Las cimentaciones superficiales del edificio, apoyadas sobre arenas y gravas cuaternarias, perdieron su apoyo de forma súbita. El edificio empezó a inclinarse hacia la excavación. Después colapsó completamente, arrastrando también parte de los edificios vecinos.

Lo más impresionante es que el vacío responsable del desastre era relativamente pequeño. La investigación posterior estimó que unos 5.000 m3 de terreno llegaron a atravesar una abertura de apenas metro y medio de sección.

Y ahí comenzó otra historia todavía más impresionante: la investigación.

Determinar la causa exacta del colapso llevó más de doce años. Los investigadores realizaron campañas extensas de sondeos, ensayos y tomografías sísmicas. Construyeron incluso una excavación especial de 34 m de profundidad junto al muro dañado para inspeccionarlo directamente. Los trabajos se realizaron bajo el agua, con buzos trabajando en condiciones extremadamente complejas entre estructuras metálicas de arriostramiento. Aquello parecía más una operación arqueológica o forense que una obra de ingeniería convencional: cada medio metro excavado se documentaba mediante escáner láser submarino, vídeo y fotogrametría. Y finalmente apareció la prueba definitiva: el bloque de traquita seguía allí, todavía atrapado dentro de la junta defectuosa. Conservaba incluso las marcas de las dientes de las cucharas utilizadas durante la construcción del muro pantalla. Debajo de esa roca apareció el vacío relleno de arenas de 2,3m de altura.

En Christian Moormann, Collapse of the historical archive of the city of Cologne due to underground construction, SAGC 2025

El caso de Colonia recuerda también que la geotecnia es una disciplina en la que rara vez existen certezas absolutas. Se trabaja con un terreno que nunca puede conocerse por completo y donde cada excavación puede revelar condiciones distintas a las previstas. Por eso, además de un buen proyecto, resulta esencial controlar con rigor la ejecución, interpretar correctamente las incidencias que aparecen en obra y reaccionar cuando algo no encaja. Detectarlas a tiempo y actuar en consecuencia forma parte, probablemente, del aspecto más difícil de la ingeniería geotécnica.

Os recomiendo leer el artículo:

Christian Moormann, Collapse of the historical archive of the city of Cologne due to underground construction, SAGC 2025

https://www.issmge.org/uploads/publications/51/135/1._C_Moormann.pdf

Imagen de portada: trabajos geotécnicos preparatorios para la investigación de las causas. By © Raimond Spekking / CC BY-SA 4.0 (via Wikimedia Commons), CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19634047

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