3.4.- Clasificación de las rocas ígneas

Como ya se ha descrito, las rocas ígneas se clasifican en cuatro categorías: felsicas, intermedias, máficas y ultramáficas, en función de su composición química o mineral. El diagrama de la figura 3.4.1 puede servir de ayuda para clasificar las rocas ígneas según su composición mineral. Una característica importante a destacar en este diagrama es la línea roja que separa los silicatos no ferromagnésicos de la parte inferior izquierda (feldespato potásico, cuarzo y feldespato plagioclasa) de los silicatos ferromagnésicos de la parte superior derecha (biotita, anfíbol, piroxeno y olivino). A la hora de clasificar las rocas ígneas intrusivas, lo primero que hay que tener en cuenta es el porcentaje de silicatos ferromagnésicos. En la mayoría de las rocas ígneas, los minerales de silicato ferromagnésico son claramente más oscuros que los demás, pero sigue siendo bastante difícil estimar las proporciones de los minerales en una roca.

A juzgar por la posición de la línea roja en la figura 3.4.1, resulta evidente que las rocas felsicas pueden contener entre un 1 % y un 20 % de silicatos ferromagnésicos (la línea roja cruza el lado izquierdo de la zona felsica a una distancia del 1 % desde la parte superior del diagrama, y cruza el lado derecho de la zona felsica a una distancia del 20 % desde la parte superior). Las rocas intermedias contienen entre un 20 % y un 50 % de silicatos ferromagnésicos, y las rocas máficas contienen entre un 50 % y un 100 % de silicatos ferromagnésicos. Para ser más específicos, las rocas felsicas suelen contener biotita y/o anfibol; las rocas intermedias contienen anfibol y, en algunos casos, piroxeno; y las rocas máficas contienen piroxeno y, en algunos casos, olivino.

Figura 3.4.1: Diagrama de clasificación simplificado de las rocas ígneas basado en su composición mineral.

Si nos centramos en los silicatos no ferromagnésicos, resulta evidente que las rocas félsicas pueden contener entre un 0 % y un 35 % de feldespato potásico, entre un 25 % y un 35 % de cuarzo (el espesor vertical del campo de cuarzo varía entre el 25 % y el 35 %), y entre un 25 % y un 50 % de plagioclasa (y esa plagioclasa será rica en sodio, o albita). Las rocas intermedias pueden contener hasta un 25 % de cuarzo y entre un 50 % y un 75 % de plagioclasa. Las rocas máficas solo contienen plagioclasa (hasta un 50 %), y dicha plagioclasa será rica en calcio, o anortita.

Ejercicio 3.5: Proporciones de minerales en las rocas ígneas

Las líneas discontinuas azules (etiquetadas como a, b, c, d) de la figura 3.4.2 representan cuatro rocas ígneas. Completa la tabla calculando las proporciones de minerales (en porcentaje) de las cuatro rocas (redondeando al 10 % más cercano).

Pista: Las rocas b y d son las más fáciles; empieza por ellas

Solución Ejercicio 3.5

La figura 3.4.3 ofrece una representación esquemática de las proporciones de minerales oscuros en las rocas de color claro. Puedes utilizarla cuando intentes estimar el contenido de minerales ferromagnésicos de rocas reales, y puedes practicar un poco realizando el ejercicio 3.6. ¡Ojo! Los estudiantes de geología suelen sobreestimar casi siempre la proporción de minerales oscuros.

Figura 3.4.3: Guía para estimar la proporción de minerales oscuros en rocas de color claro.

Ejercicio 3.6: Proporciones de los silicatos ferromagnésicos

Las cuatro rocas ígneas que se muestran a continuación presentan proporciones diferentes de silicatos ferromagnésicos. Calcula esas proporciones utilizando los diagramas de la figura 3.4.3 y, a continuación, utiliza la figura 3.4.1 para determinar el nombre probable de cada una de ellas.

Solución Ejercicio 3.6

Las rocas ígneas también se clasifican según sus texturas. Las texturas de las rocas volcánicas se tratarán en el capítulo 4, por lo que aquí solo analizaremos las diferentes texturas de las rocas ígneas intrusivas. Casi todas las rocas ígneas intrusivas tienen cristales lo suficientemente grandes como para verlos a simple vista, y utilizamos el término fanerítico (del griego phaneros, que significa «visible») para describirlas. Por lo general, esto significa que son más grandes que unos 0,5 mm, el grosor de una línea gruesa trazada con un bolígrafo. (Si los cristales son demasiado pequeños para distinguirlos, lo cual es típico de la mayoría de las rocas volcánicas, utilizamos el término afanítico (del griego aphanos, «invisible»). Las rocas intrusivas que se muestran en la figura 3.3.5 son todas faneríticas, al igual que las que se muestran en el ejercicio 3.6.

En general, el tamaño de los cristales es proporcional a la velocidad de enfriamiento. Cuanto más tarda una masa de magma en enfriarse, más grandes pueden crecer los cristales. No es raro encontrar rocas ígneas intrusivas con cristales de hasta 1 cm de longitud. En algunas situaciones, especialmente hacia el final de la fase de enfriamiento, el magma puede llegar a tener un alto contenido en agua. La presencia de agua líquida (que permanece líquida a altas temperaturas debido a la presión) favorece el movimiento relativamente fácil de los iones, lo que permite que los cristales crezcan hasta alcanzar un gran tamaño, a veces de varios centímetros (Figura 3.4.4). Por último, como ya se ha descrito, si una roca ígnea pasa por un proceso de enfriamiento en dos etapas, su textura será porfídica (Figura 3.3.7).

Figura 3.4.4: Una roca pegmatítica con cristales de gran tamaño

Attributions

  • Figure 3.4.1, 3.4.2, 3.4.3: © Steven Earle. CC BY.
  • Figure 3.4.4: Pegmatite. Public domain.

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