Efeméride de Enero

 

Lucas Fernández Navarro nace en Guadalajara el 3 de Enero de 1869. Hijo de un catedrático de matemáticas del instituto provincial, pronto tuvo interés por las ciencias. Con 16 años (1885) se traslada a Madrid para estudiar la carrera de Ciencias, sección Naturales, en la Universidad Central, terminando en 1891, con 22 años.

Un año antes de acabar la carrera consigue el empleo de ayudante en el Museo de Ciencias Naturales en la sección de Mineralogía y Cristalografía. Por aquellas fechas también es admitido como socio de la Sociedad Española de Historia Natural, que junto con la Universidad, eran las únicas instituciones que organizaban expediciones científicas.

En 1893 defiende su tesis doctoral con título “Terrenos arcaicos de la provincia de Guadalajara”, y sigue trabajando en el Museo de Ciencias Naturales, pero debido a la mala situación económica, decide presentarse a oposiciones de Instituto de Enseñanzas Medias. En 1898 consigue la cátedra de Historia Natural en un instituto de Jaén, pero se va a Almería. Posteriormente se trasladaría a Soria, pero en 1901 en el Museo de Ciencias Naturales nombran a un nuevo director que renueva la institución y le requiere de nuevo para ordenar las colecciones.

En 1895, en su estancia en Almería, describió un nuevo mineral, la Quiroguita, una variedad de la Galena. Su nombre responde a su director de tesis, Francisco Quiroga.

En 1902 gana la cátedra de Cristalografía de la Universidad Central. La Cristalografía era una ciencia emergente, pero él se había dedicado más a la Mineralogía y Petrología, y por “el qué dirán” preparó un manual sobre Cristalografía.

 

Fernández Navarro jugó un papel fundamental en la divulgación de los paisajes españoles, principalmente el de la Sierra de Guadarrama. Realizó multitud de excursiones por esta sierra, divulgando sus encantos en varios artículos en revistas no especializadas destinadas al público en general y dando conferencias.

En 1904 tiene su primer contacto con los volcanes. Se trata de un viaje a Olot patrocinado por la Real Sociedad Española de Historia Natural. Se escogió aquel destino por lo poco que se conocía de aquella zona y lo bien que estaban conservados sus edificios volcánicos. Nuestro protagonista realizó el estudio petrográfico y geoquímico de las rocas volcánicas, con estudios pioneros como el de la norma CIPW (cálculo matemático para determinar la composición mineralógica teórica a partir del análisis químico de rocas magmáticas).

A principios del siglo XX estábamos en pleno colonialismo e interesaba conocer los recursos naturales de los territorios a colonizar. España venía de perder las colonias en América y en el Pacífico y veía en el norte de África una compensación, por lo que en 1905 se constituye la “Comisión Permanente para la exploración y estudio del Noroeste de África” con interés también en el archipiélago canario. En esta comisión iba a participar activamente nuestro protagonista, viajando en el verano de ese mismo año a Melilla, las islas Chafarinas, Peñón de Vélez, Alhucemas, Alborán y Ceuta, varios de ellos, territorios volcánicos.

En el verano del año siguiente (1906) visita la Isla del Hierro, la menos estudiada del archipiélago, y realiza una descripción de campo bastante completa con un estudio petrográfico de las principales rocas que tiene la isla. También visita Gran Canaria, Tenerife, La Palma y La Gomera.

Dos acontecimientos impulsaron aún más su carrera investigadora. La violenta erupción del Vesubio en 1906, lo que le animó a escribir un artículo sobre la peligrosidad de este volcán. Y la creación en 1907 de la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE), en 1907, que significó un apoyo muy importante para la investigación y el desarrollo científico en España, y en particular para Lucas Fernández Navarro, ya que le becaron varias investigaciones como las excursiones a Cofrentes para estudiar las interesantes muestras volcánicas que allí se habían encontrado.

En 1908 realiza su segundo viaje al norte de Marruecos. Se hicieron excursiones por el entorno, como al monte Gurugú (edificio volcánico), la desembocadura del río Muluya, el monte Uixan y su yacimiento de hierro, el Cabo de Agua, las islas Chafarinas y el cabo de Tres Forcas. En esta ocasión, interesaba enormemente el tema de los recursos minerales para los intereses coloniales. En aquellas fechas, tanto españoles como franceses, creaban compañías para explotar los recursos, hierro principalmente, de la zona, como la Compañía Española de Minas del Rif.

En el verano de 1909 estalla el conflicto en la zona, por lo que las exploraciones científicas quedaron en suspenso. Pero entonces ocurrió, en noviembre de 1909, un hecho que marcaría la vida profesional de Lucas: la erupción, en Tenerife, del volcán Chinyero. Fernandez Navarro llegó a los pocos días una vez que ya estaba finalizada la erupción, un retraso debido a problemas burocráticos. Analizó la fase residual, cartografió las lenguas de lava y conos de piroclastos, muestreó los materiales emitidos y realizó fotografías muy interesantes. Apoyado en este estudio, y las observaciones de testigos de la erupción, publicó en 1911 un informe donde describía perfectamente toda la evolución dinámica y los fenómenos de la erupción, desde los precursores sísmicos hasta el recorrido y características de las lavas. abordando los parámetros  físicos  y  químicos  propios  de  una  erupción  volcánica. Este informe tuvo bastante repercusión en el mundo científico de la época.

El informe completo lo podéis descargar aquí:

“Erupción volcánica del Chinyero”

(Hay un interesante artículo de José Luis Barrera en la revista Tierra y Tecnología nº35 con mótivo de los 100 años de la erupción: Enlace a revista º35TyT)

Desde aquella erupción , su interés por el volcanismo de Canarias aumentó enormemente. El  Ministerio de Instrucción Pública le pensionó (lo de becar es más moderno) en 1911 para estudiar Petrografía y Vulcanología con dos ilustres científicos: en Paris con el mineralogista y vulcanólogo Alfred Lacroix y en Ginebra con el mineralogista y petrógrafo Louis Duparc.

 

En 1916 y 1917 aumenta su conocimiento de la volcanología española con nuevos viajes a las islas Canarias, estudiando el Teide, la isla del Hierro, volcán de Fuencaliente, La Palma, y Boca de Tauce. También estudio las aguas subterráneas de las islas, algo que interesaba mucho a la agricultura local.

En cuanto a sus premios y distinciones, podemos mencionar:

En 1923 es elegido académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

En 1924, Fernández Navarro fue nombrado vicepresidente de la Sección de Vulcanología de la UIGG, junto a grandes vulcanólogos y geólogos de la época.

En mayo de 1925 se constituye la Sección de Vulcanología del Comité Nacional de Geodesia y Geofísica (Instituto Geográfico) de la que fue presidente Fernandez Navarro

Y en 1927 es nombrado presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural.

Falleció a las 61 años, en 1930, debido a una parálisis general progresiva debido a una enfermedad degenerativa, que le afectaba al cerebro , por lo que tuvo que dejar su carrera investigadora en 1928 con 59 años.

 

Referencias:

José Luis Barrera Morate  “Lucas Fernández Navarro. El iniciador de la vulcanología en España” en Ciencia  y  Técnica  entre  la  Paz  y  la  Guerra.  1714,  1814,  1914  /  Francisco  A. González Redondo (coord.). Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de  las Técnicas, 2015.

José Luis Barrera Morate  “Lucas Fernández Navarro. El primer geólogo español que pisó las islas Chafarinas” Revista Aldaba nº 40 – 2015

Manuel Mollá Ruiz-Gómez: “El papel de los naturalistas en la difusión de la geografía: Lucas Fernández Navarro  y su visión de la Sierra de Guadarrama”. Treballs de la Societat Catalana de Geografia , núm. 84, desembre 2017, p. 189-199

Ordóñez  Delgado,  S.  (2010).  5.  “El  estudio  de  la  erupción  del  Chinyero  (18.11.1909)  por  Lucas Fernández Navarro (1869-1930), una investigación vulcanológica pionera”. En Afonso-Carrillo, J. (Ed.),  “Volcanes:  mensajeros  del  fuego,  creadores  de  vida,  forjadores  del  paisaje”.  pp.  125-138.  Actas  V Semana Científica Telesforo Bravo. Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. ISBN: 978-84-6143579-1.

 

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