Los componentes rocosos de la corteza terrestre cambian lenta pero constantemente de una forma a otra, y los procesos implicados se resumen en el ciclo de las rocas (Figura 3.1.1). El ciclo de las rocas está impulsado por dos fuerzas: (1) el motor térmico interno de la Tierra, que mueve el material en el núcleo y el manto, y provoca cambios lentos pero significativos en la corteza, y (2) el ciclo hidrológico, que es el movimiento del agua, el hielo y el aire en la superficie, impulsado por el sol.